martes, 19 de abril de 2011

Getsemaní

Ya se escuchan los gritos
temblorosos de los cobardes.
Ya vibran las antorchas
que ciegan a los seguros.

Despertad, que ya llegan,
¿no los veis?
Vienen a entregarme
a quienes renunciaron a su humanidad.
como sanguijuelas en pierna llagada,
engordando su poder.

Rematan en la cabeza al caído
para demostrar su “valentía”.
Se esconden las raposas
bajo cifras macroeconómicas,
y Caín se niega a reconocer
que Abel es su hermano.
¿No los veis? ¿Es que no los veis?

La luna será testigo
impotente de la traición.
Quedará el ángel
llorando la blasfemia.
Y el olivo,
el olivo no tendrá ya más
fuerzas para dar paz.

Todo quedará vacío,
lleno de hombres llenos de sí.
Lleno de nada; vacío de Ti.
Y el silencio anhelará exhausto
llenarse de tus esperanzas
en la raza humana.

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